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BATALLA DE LAS PUERTAS PERSAS
En el invierno del año 330 a.C., tras una rutilante victoria en Gaugamela, Alejandro Magno controlaba de facto la mayor parte del Imperio Aqueménida y perseguía al rey Darío III, quien refugiado en Ecbatana trataba de organizar un nuevo ejército con el que resistir. Pero necesitaba tiempo y el designado para proporcionárselo fue el sátrapa Ariobarzanes, que preparó una emboscada en un lugar denominado la Puerta Persa. Era un estrecho desfiladero en el que, emulando paradójicamente a los espartanos de Leónidas en las Termópilas, logró resistir un mes, hasta que, como hizo Efialtes en aquel episodio, un pastor desveló al macedonio una ruta para rodear el peligro.
Efectivamente, la batalla de la Puerta Persa guarda más de una similitud con la de las Termópilas, aunque fuera con los contendientes inversos: resistencia a una invasión, entretenimiento para preparar una defensa más consistente en otro sitio, un reducido número de soldados frente a un contingente muy superior, la traición de un pastor local… En realidad, se trata de elementos típicos y recurrentes que, más allá de lo que más o menos tengan de cierto, se repiten a lo largo de la historia en esos contextos militares; recordemos que lo mismo pasó en las Navas de Tolosa, por ejemplo.
FUENTE: PORTAL EN INTERNET DEL SITIO WEB LABRUJULAVERDE.COM .