DOCUMENTAL  / EL ENIGMA DE LA PRIMERA ESCRITURA GRIEGA / LINK MES DE MARZO 2024
 

 
ARNISI (NEGACIÓN) VERSIÓN EN ESPAÑOL DE PATRICIO ANABALÓN (TRADUCCIÓN PROFESOR MIGUEL CASTILLO DIDIER)

 

El lineal A es una escritura de la civilización minoica de Creta. Se empleó del siglo xix al xv a. C. para escribir el idioma minoico. Esta escritura se denomina «lineal» porque se compone de signos que, aunque derivados de ideogramas, ya no son reconocibles como representaciones de objetos, sino que consisten en líneas agrupadas en formaciones abstractas. La escritura solo ha podido ser descifrada en una pequeña parte.

 

Cronología

La inscripción más antigua que se ha encontrado de lineal A pertenece al periodo minoico medio IIA y fue hallada en el palacio de Cnoso. Se han encontrado también algunas del minoico medio IIB en el palacio de Festo. En estos periodos coexistió con otro tipo de escritura: el jeroglífico cretense. En el minoico medio III, quizá debido a algún tipo de cambio político en la isla, se dejó de emplear el jeroglífico cretense y el lineal A pasó a ser la única escritura de la isla hasta el periodo minoico tardío IB, momento en el que, con la llegada de los micénicos a la isla, empezó a emplearse.

 

El lineal B es el sistema de escritura usado para escribir el griego micénico, aunque fue usado principalmente con fines administrativos, aproximadamente desde el 1450 hasta el 1200 a. C. Precedió en varios siglos al uso del alfabeto para escribir la lengua griega. El lineal B consiste en signos silábicos, es decir, que cada uno de los signos representa una sílaba, con un gran número de signos ideográficos.

 

En 1900, Arthur Evans encontró los primeros vestigios en Cnosos (Creta).

 

El desciframiento del lineal B fue llevado a cabo por Michael Ventris, arquitecto inglés con una amplia formación en lenguas clásicas y profundo conocimiento de la lengua griega.

Las primeras tablillas, tanto de lineal A como de lineal B, se encontraron en las excavaciones del palacio de Cnosos realizadas por Arthur Evans entre 1900 y 1906. Desde muy pronto las tablillas en lineal B se pudieron clasificar en series según los temas que tratan gracias a la presencia de los logogramas, algunos de los cuales podían dar idea del contenido de los textos.

Alice Kober sentó las bases para el desciframiento del lineal B, al realizar a partir de 1931 una enorme labor de aislar secuencias de signos para después ver cómo se repetían y sus pautas de variación. De esta manera identificó por un lado lexemas de palabras, y por otro lado finales de palabra que se repetían, sugiriendo una flexión casual. Kober murió en 1950, tres años antes de que se consiguiera el desciframiento.

 

A partir del trabajo de Alice Kober, Ventris atribuyó posibles valores a las combinaciones de signos, y fue el primero en proponer que el lineal B fuese notación de una variedad de lengua griega, cosa que anteriormente se había descartado. A partir de esta consideración de que era griego y con la colaboración de John Chadwick, un lingüista y estudioso de las lenguas clásicas, propuso un primer desciframiento, y los datos se publicaron en 1953.

 

El desciframiento se confirmó finalmente cuando Carl Blegen, un arqueólogo estadounidense que había estado trabajando en el yacimiento de Pilos, aplicó la propuesta de Ventris y Chadwick a la tablilla PY Ta 641, que no se había publicado todavía cuando se hizo el desciframiento, y obtuvo buenos resultados: las variaciones gramaticales cuadraban con la información del contenido, y se reconocían algunos prefijos numerales griegos, utilizados para indicar el número de asas de distintos vasos. De esta manera se confirmó que el desciframiento de Ventris era correcto en lo esencial, aunque fallase en algunos detalles e interpretaciones.

 

FUENTE: PORTAL EN INTERNET DEL SITIO WEB /es.wikipedia.org/wiki